Runes of Magic ¡Juega ahora!
JugarTaborea despertó en el momento en el que Ayvenas comenzó a anotar en un libro su visión de un mundo fantástico. Palabra por palabra, el dios fue creando regiones y pueblos pacíficos. Hasta que le invadió un pensamiento inquietante:
“¿Qué ocurriría si mi libro no fuese tan pacífico?”
Este pensamiento modificó sus escritos sobre Taborea: Los sabios se volvieron insensatos, los delicados Elfos se embrutecieron, y a los bondadosos Enanos les invadió la codicia. Incluso algunos de los elementos pensados para la protección de Taborea se transformaron.
Ayvenas reconoció su mala influencia y abandonó Taborea a su suerte. Rompió su libro sobre Taborea en mil pedazos y lo esparció por los vastos parajes. Y así es como dio comienzo una nueva historia.

Tras la retirada de Ayvenas, los Naga invadieron Taborea. Pero los Humanos y los Elfos se aliaron y confinaron a las serpientes tras una barrera mágica. Para ello utilizaron la espada élfica Arcoluz, así como otros poderosos objetos.
Coronados por esta victoria, los pueblos de Taborea fundaron los Reinos Antiguos, para compartir sus conocimientos. Los Humanos se interesaron sobre todo por las Runas y el libro hecho jirones de Ayvenas. Y es que según cuenta la leyenda, estos “oráculos” permiten dirigir el futuro y modificar el transcurso de la historia.
Sin embargo, cuanto mayor se volvía la cantidad de conocimientos adquiridos por los Humanos, más crecía su avaricia. En medio de la vorágine provocada por la magia y el poder, algunos demonios se transformaron y comenzaron la mayor masacre de Taborea: la “Guerra de Balanzasar”.
Para poner fin a tanto sufrimiento, los pueblos de Taborea formaron una alianza, la cual erigió el “Mundo del Vacío” y confinó allí a numerosos demonios.
La alianza se alzó con la victoria. Eso sí, a expensas de muchas víctimas mortales que se llevaron sus conocimientos a la tumba. Especialmente a los Humanos les quedaba poco control sobre las Runas. Pero fue suficiente para crear poderosos guardianes que habrían de protegerlos de los últimos demonios…
Pero la protección pronto se convirtió en un peligro: Los guardianes comenzaron a ser una amenaza no sólo para los demonios, sino para todo Taborea. Únicamente los dragones contaban con la fuerza suficiente como para enfrentarse a ellos. Su batalla finalizó de manera inesperada cuando los últimos guardianes permanecieron inmóviles repentinamente.
Durante aquella “Era del Castigo”, las gentes de Taborea se encontraban huyendo constantemente. Perdieron su sabiduría, su cultura, pero no su valor. Los Humanos permanecieron representados por el pueblo de los Bárbaros, o bien se aventuraron al continente de Kolydia en busca de un nuevo comienzo. Los Elfos huyeron al continente de Candara.


Los Elfos de Candara lograron escapar de los guardianes, pero no a la “maldición de los gemelos élficos”. Según la leyenda, los gemelos dividirían para siempre el pueblo de los Elfos. Así fue como ocurrió cuando los Elfos lucharon contra los demonios, y así es como volvió a ocurrir nuevamente:
Un segundo par de gemelos reales llegó al mundo. Para romper la maldición, uno de los gemelos, Kentailon, partió a tierras lejanas… Sin embargo el pueblo de los Elfos volvió a dividirse: La Reina no pudo soportar dejar solo a Kentailon, y se fue con él.
Mientras el hermano mayor Yabis’an subía al trono, Kentailon atravesó Candara hasta llegar por fin a la barrera mágica de los Naga.
En este lugar, el gemelo, que ahora se hacía llamar Sig’aylas, se enamoró y vivió momentos de gran felicidad – hasta que los Cíclopes atacaron y destruyeron la región. En un acto de desesperación, Sig’aylas extrajo la espada élfica Arcoluz de la muralla para ahuyentar a los Cíclopes…
El peligro de los Cíclopes se desvaneció, pero un peligro aún mayor se había desatado: Sig’layas había liberado a los Naga. A los Elfos ya solo les quedaba una esperanza: los Humanos. Ellos habrían de prestar ayuda a los Elfos en la batalla contra los Naga.


A causa de la amenaza Naga, pero también debido a las nuevas riquezas, la gente pronto comenzó a olvidar lo que había ocurrido. Únicamente organizaciones como el “Ojo de la Sabiduría” seguían interesándose por la totalidad de la historia de Taborea.
Durante sus expediciones en Kolydia el “Ojo de la Sabiduría” descubrió unas misteriosas huellas. Estos secretos despertaron gran curiosidad y atrajeron a la organización cada vez más hacia los Elfos en Candara. Se trataba del comienzo de nuestra era – la Época del Descubrimiento.